Humedad Zero

La condensación en ventanas y puentes térmicos es uno de los problemas de humedad más comunes en viviendas de todo tipo. Suele aparecer, sobre todo, en los meses más fríos. Aunque a simple vista pueden parecer solo unas gotas en el cristal, en realidad está indicando un desequilibrio en la temperatura y en la ventilación del hogar que debes atender cuanto antes.

¿Por qué aparece condensación en ventanas y puentes térmicos?

La condensación en ventanas se da cuando el aire cálido del interior entra en contacto con superficies frías (marcos, cristales o zonas de la fachada). Por su parte, los puentes térmicos son aquellos lugares en los que el aislamiento es insuficiente y la temperatura baja más rápido que en el resto de la vivienda.

Mecanismos físicos que la provocan (humedad relativa, punto de rocío, materiales fríos)

La humedad relativa en viviendas puede subir por actividades diarias como ducharse, cocinar o secar la ropa. Si este exceso de humedad toca una superficie muy fría, el vapor se condensa y aparecen las gotas o incluso el moho. Este proceso es natural, pero cuando se repite constantemente es señal de que el aislamiento o la ventilación no son los adecuados.

Zonas críticas en la vivienda: ventanas, alféizares, esquinas y envolvente

Las ventanas son muy sensibles, ya que en ellas se combinan los materiales fríos y el contacto directo con el exterior. Un puente térmico en las ventanas de aluminio puede acelerar la aparición de humedad si el perfil no tiene rotura térmica. También suelen formarse gotas y manchas de condensación en el alféizar, en las esquinas o en otros puntos en los que la envolvente de la vivienda no está bien aislada.

Estas zonas son claves para entender la condensación en ventanas y puentes térmicos, ya que actúan como puntos débiles en los que se concentra el frío.

Diagnóstico profesional de puentes térmicos y su impacto en la vivienda

Es muy importante detectar los puentes térmicos mediante una revisión profesional para saber si el problema es puntual o estructural. Estos puntos de frío afectan al confort, aumentan la humedad interior y pueden provocar deterioros en las paredes, los marcos y los muebles cercanos. En muchos casos, la termografía de los puentes térmicos nos permite ver dónde está el fallo y qué lo está provocando.

Herramientas y métodos (termografía, cámara de humedad, inspección visual)

Nuestros técnicos utilizan distintos métodos para analizar la vivienda. La termografía en humedades nos permite conocer los contrastes de temperatura y localizar aquellas zonas frías que no deberían estarlo. Con una cámara termográfica de edificios, obtenemos imágenes precisas del comportamiento térmico de ventanas, esquinas y fachadas. A esto hay que sumarle la inspección visual, que nos ayuda a confirmar la presencia de manchas, desprendimiento o moho.

Datos clave que deben medirse: temperatura superficial, aislamiento, ventilación

En un diagnóstico profesional, medimos valores como la temperatura superficial de la ventana, la calidad del aislamiento y el grado de ventilación. Si hay aislamientos deficientes, la superficie se enfría demasiado y la humedad del ambiente se condensa en unos minutos. También influye la renovación del aire: si la vivienda acumula demasiado vapor, cualquier punto frío será un imán para la humedad.

Por eso, debemos identificar estos factores para frenar la condensación en ventanas y puentes térmicos antes de que produzcan más daños.

condensación en ventanas

Soluciones efectivas y mantenimiento para prevenir nueva condensación

Para corregir estos problemas, es muy importante que podamos aplicar la solución de puente térmico más adecuada para cada caso. De esta forma, mejoramos el confort interior y ayudamos a evitar la condensación en las ventanas en un futuro.

Aislamiento, rotura de puente térmico, ventilación adecuada

Una de las soluciones más efectivas es instalar perfiles con rotura de puente térmico de carpintería, ya que evitan que el frío exterior llegue al interior del marco. El refuerzo del aislamiento también es fundamental, sobre todo en las fachadas, esquinas y techos.

Además, mantener una ventilación anti-humedad diaria ayuda a equilibrar la temperatura y la humedad interior, reduciendo los riesgos de condensación.

Buenas prácticas de usuario para evitar condensación recurrente

Los usuarios también pueden adoptar pequeños hábitos muy interesantes:

  • Abrir las ventanas unos minutos al día (ventilar las ventanas) para renovar el aire y reducir la saturación de humedad.
  • Evitar acumular demasiado vapor en el interior.
  • Usar tapas al cocinar.
  • Extraer la humedad del baño tras ducharse.
  • No secar la ropa dentro de la casa cuando sea posible.

Con estos cuidados y una intervención profesional como la que llevamos a cabo en Humedad Zero, podrás olvidarte durante mucho tiempo de la condensación en ventanas y puentes térmicos.

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